Rosa Iveth Montezuma es una figura con gran responsabilidad social

Rosa Iveth Montezuma es una figura con gran responsabilidad social

person access_timeNov 29, 2018 show_chart1412 Vistas chatComentarios

La Señorita Panamá 2018 Rosa Iveth Montezuma, a finales de octubre pasado, pronunció un discurso en la Sociedad Bolivariana en conmemoración del icónico escrito de la Carta de Jamaica. En ese sentido, te traemos algunos extractos.

Al respecto, señaló “Mi presencia en este recinto obedece al reto de inclusión y diversidad que enfrentan muchos países, en especial aquellos con presencia de pueblos indígenas y que durante años han sido discriminados y destinados al ostracismo. Destacando de igual manera, los diversos avances que estos pueblos han logrado con el anhelo de materializar sociedades sin barreras que determinen qué tipo de humanos somos”.

Además, indicó “Deseo reiterar que como mujer indígena que soy, quisiera solicitar a la opinión pública nacional e internacional desde este escenario y espacio, que los gobernantes volteen la mirada con mayor responsabilidad a los más de 522 pueblos indígenas, que pese a las múltiples dificultades y vicisitudes existen hoy día desde la Patagonia hasta Norte América. Pero el llamado especial lo hago para nuestras hermanas indígenas quienes más sufren y luchan por preservar y revitalizar nuestra historia y cultura ancestral”.

También, sostuvo “Es inaceptable, que después de tantos años de lucha de los pueblos indígenas americanos, aun existan carencias firmes y no estén presentes los estándares mínimos para la supervivencia, preparación, dignidad y bienestar de los pueblos. Términos como igualdad de género, desarrollo sostenible y empoderamiento e inclusión social se han vuelto efímeros en la praxis diaria; debemos establecer programas y proyectos que busquen erradicar todas las vulnerabilidades y las desventajas que existente con respecto a la población en los que habitan”.

De igual forma, puntualizó “Por otro lado, deseo expresar que, como representante de la belleza de la mujer panameña, y de la indígena en especial, hay un tema muy importante que me impulsa apoyar y participar. Es el tema del empoderamiento de la mujer indígena en los distintos temas sociales, políticos, económicos y culturales. Ya lo han señalado los informes de los organismos internacionales: existen cerca de 26.5 millones de mujeres indígenas en nuestra América, y más de dos tercios están en la pobreza y la marginalidad. Esta situación es preocupante y alarmante, y se hace mucho más dramático y crítico, cuando vemos que a 23 años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, China, los avances han sido lentos y en algunos casos nulos en la región”.

Asimismo, detalló “Por ejemplo, en Panamá, siguen afectadas por la pobreza, por nuestra condición de indígena y por el tema de género. Y actualmente, el tema de educación sexual y derechos reproductivos genera un debate preocupante y atenta contra nuestro futuro como pueblo. Todo esto, a pesar de las acciones desarrolladas por el Instituto Nacional de la Mujer que impulsa proyectos orientados al posicionamiento femenino en el país, en conjunto con una serie de programas de capacitación, lucha contra la violencia de género y reconocimiento de derechos de la mujer indígena.

Hoy, la población femenina de las comarcas migra por diversos motivos, sobre todo, el laboral: nuestras mujeres a las áreas urbanas de provincias y distritos. Usualmente se instalan en sus áreas de trabajo y en otras con familiares en las zonas de pobrezas y marginación urbanas, no existe legislación efectiva que la proteja y defienda; están sometidas a todas clases de ultraje y expuestas en muchos casos a abusos y violaciones en su trabajo, en su barrio, por la alta criminalidad e inseguridad en la zona de residencia. Nuestras indígenas salen en busca de mejor futuro, pero la realidad es otra, quedan expuestas al abuso laboral, maltrato, violaciones, ultrajes; se les impone que abandonen su idioma y tradiciones; seguimos siendo consideradas como inferiores, incultas, discriminadas en su totalidad por la sociedad en general, por nuestra vestimenta, lengua y esencia”.



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