No sé a ustedes, pero a mí me saca de quicio cuando me toca manejar en las calles de nuestro hermoso Panamá. Pareciera que todos sacamos la licencia en una isla desierta en donde solamente hay un carro.
Somos las personas más egoístas a la hora de dar paso, y por eso vemos choques en cada esquina. Al parecer no nos enseñaron que el rojo es para detener el carro y no para acelerar, y cuando colisionan, tienen el tupe de ponerse bravo con el que si respeto su luz verde para avanzar.
El carril izquierdo es solo para rebasar, no para andar a la misma velocidad que el vehículo del carril derecho; y esto se aplica más que todo en la carretera para el interior, algo que muchos no quieren aprender, o no les da la gana de practicarlo, y cuando le hacemos cambios de luces tienen el descaro de sacarte “el dedo malo”.
Es increíble ver como no conocen las señales de tránsito, las flechas de prohibido girar, pareciera que para ellos quiere decir, “Gire sin ningún problema”, y pobre de uno si les pita para que vea la imprudencia que están haciendo.
Pero entiendo algunas cosas ¿Cómo podemos exigir a las personas que atiendan las señales de tránsito, cuando las mismas personas que trabajan en el gobierno no las atienden? Podemos ver policías cruzando doble raya amarilla, persona del gobierno doblando en donde es prohibido, personas del gobierno estacionándose en el lugar de los discapacitados.
Mientras gobierno no muestre el ejemplo, ¿Cómo pueden exigir que los demás manejen correctamente?
Y ni hablar de los buses y los taxistas. ¿Cuándo será que desaparecerán los buses? Hay enormes letreros que dicen “No es parada” y ¿En dónde se paran los buses? Pues claro, debajo del letrero, y que ni se nos ocurra pitarles porque sale el secretario del chofer y todos los ocupantes a insultarte.
No veo avance en el tránsito al contrario, cada día está peor pero como no podemos criticar nada, mejor digamos con nuestra sonrisa de hipócrita “VAMOS BIEN”.
Compartir