Pedro Rivera habla sobre la generación del 58

Pedro Rivera habla sobre la generación del 58

person access_timeAug 22, 2018 show_chart688 Vistas chatComentarios

Pedro Rivera, uno de esos poetas de la generación del 58, participó en un homenaje dedicado a estos poetas , organizado por el Instituto Nacional de la Cultura (Inac), en la pasada Feria del Libro 2018.

En ese sentido, señala “En el pasado, creíamos que debíamos jugar un papel para el destino de este país”.

De esta manera, la poesía parece estar un poco desorientada. “Los nuevos poetas están un poco desconectados de la realidad. No quisiera generalizar, pero explorando un poco, nos damos cuenta que nosotros recogíamos, de nuestro entorno, los elementos necesarios para expresar lo que sentíamos. Decir las cosas que teníamos que decir”.

Además, agrega “Tengo la impresión que, los muchachos de esta generación, no han entrado en contacto con el lenguaje necesario que exige este tiempo. Que por un lado va la realidad, y por otro lado va la poesía. La poesía y la realidad deben ir juntas. Y se debe utilizar el lenguaje que le brinda la época. Por ejemplo el de hoy sería el de la era digital”.

Rivera, también señala que los tiempos de la Operación Soberanía, cuando los estudiantes minaron varios lugares del Canal de Panamá con la Bandera Nacional y sorprendieron a las autoridades estadounidenses, los poetas, literarios y académicos guiaban, a través de su sapiencia, ese movimiento que marcó nuestra historia.

Al respecto, indica “Recuerdo mi alegría. Siempre estaba dispuesto a hacer lo imposible para llegar donde no se podía llegar. Recuerdo el costo de la responsabilidad, un sacrificio que no era un sacrificio”.

De igual forma, relata que “Formábamos un grupo que no sólo escribía poesía, sino que además tenía un compromiso político', recuerda Rivera. Además, admite que sus compañeros de la época como Moravia Ochoa, Bertalicia Peralta, Ramón Oviero, Polidoro Pinzón, Benjamín Ramón, Enrique Chuez, Roberto Luzcando, Dimas Lidio Pitty o Griselda López presumían una complicidad, casi perfecta, que hacía que el paraninfo de la Universidad estuviese repleto en cada tertulia”.



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