SHOWTIME
El pragmático detective del Departamento de Policía de Los Ángeles Mitch Preston (ROBERT De Niro) es un hombre de pocas palabras, escasa paciencia y todavía menos estilo. Lo único que desea es que lo dejen en paz para poder hacer su trabajo del modo en que lo ha estado haciendo durante más de 20 años.
El oficial de patrulla Trey Sellars (EDDIE MURPHY) es totalmente diferente. En vez de ser policía, preferiría muchísimo más interpretar a un policía en la televisión. Es un actor frustrado y se pasa los días persiguiendo a carteristas y las noches perfeccionando poses de acción frente al espejo, esperando que aparezca la gran oportunidad que le cambiará la vida.
Una noche, Trey se topa con un operativo secreto en acción y sin darse cuenta arruina la gran oportunidad de Mitch de atrapar una pandilla de traficantes de drogas. Momentos después, un equipo de un noticiero de televisión se entromete en la acción con sus luces y cámaras desbaratando por completo los intentos desesperados de Mitch de atrapar a los sospechosos que se le escapan.
Frustrado al ver que meses de trabajo se van por la alcantarilla, el detective le dispara a una cámara. Lo que más detesta en el mundo son los reporteros metidos. Pero lo que detesta aún más es que se le meta en el camino un policía inútil como Trey.
El comportamiento impulsivo de Mitch lo hace aparecer en la primera página de todos los periódicos al día siguiente. Al mismo tiempo, se gana una reprimenda oficial y se convierte en una instantánea celebridad periodística. También atrapa la atención de la energética productora de televisión Chase Renzi (RENE RUSSO).
Capaz de reconocer un éxito de los ratings cuando lo ve, Renzi se lanza al ataque y le vende al jefe de policía la idea de que sería sumamente ventajoso y positivo para la imagen pública de la policía permitir que su equipo de cámara siga a Mitch por todas partes para filmar un programa sobre policías tomado de la realidad. Es lo último que Mitch desea en el mundo, pero también es lo único que lo salvará de la suspención que ha recibido y así poder volver a rastrear a los traficantes de drogas que se le escaparon de las manos.
Pero primero, para contrarrestar la personalidad tosca de Mitch y su falta total de talento dramático, Renzi debe encontrarle un compañero encantador, parlanchín y fotogénico -- alguien más sofisticado, más conocedor de los medios de la comunicación, alguien como…Trey. No importa que Mitch no lo puede ver ni en figuritas. Juntos, pueden convertirse en las estrellas del programa de televisión tomado de la realidad más popular de la historia.
Para Mitch es un infierno sobre la tierra. Para Trey, es un sueño hecho realidad.
El oficial de patrulla Trey Sellars (EDDIE MURPHY) es totalmente diferente. En vez de ser policía, preferiría muchísimo más interpretar a un policía en la televisión. Es un actor frustrado y se pasa los días persiguiendo a carteristas y las noches perfeccionando poses de acción frente al espejo, esperando que aparezca la gran oportunidad que le cambiará la vida.
Una noche, Trey se topa con un operativo secreto en acción y sin darse cuenta arruina la gran oportunidad de Mitch de atrapar una pandilla de traficantes de drogas. Momentos después, un equipo de un noticiero de televisión se entromete en la acción con sus luces y cámaras desbaratando por completo los intentos desesperados de Mitch de atrapar a los sospechosos que se le escapan.
Frustrado al ver que meses de trabajo se van por la alcantarilla, el detective le dispara a una cámara. Lo que más detesta en el mundo son los reporteros metidos. Pero lo que detesta aún más es que se le meta en el camino un policía inútil como Trey.
El comportamiento impulsivo de Mitch lo hace aparecer en la primera página de todos los periódicos al día siguiente. Al mismo tiempo, se gana una reprimenda oficial y se convierte en una instantánea celebridad periodística. También atrapa la atención de la energética productora de televisión Chase Renzi (RENE RUSSO).
Capaz de reconocer un éxito de los ratings cuando lo ve, Renzi se lanza al ataque y le vende al jefe de policía la idea de que sería sumamente ventajoso y positivo para la imagen pública de la policía permitir que su equipo de cámara siga a Mitch por todas partes para filmar un programa sobre policías tomado de la realidad. Es lo último que Mitch desea en el mundo, pero también es lo único que lo salvará de la suspención que ha recibido y así poder volver a rastrear a los traficantes de drogas que se le escaparon de las manos.
Pero primero, para contrarrestar la personalidad tosca de Mitch y su falta total de talento dramático, Renzi debe encontrarle un compañero encantador, parlanchín y fotogénico -- alguien más sofisticado, más conocedor de los medios de la comunicación, alguien como…Trey. No importa que Mitch no lo puede ver ni en figuritas. Juntos, pueden convertirse en las estrellas del programa de televisión tomado de la realidad más popular de la historia.
Para Mitch es un infierno sobre la tierra. Para Trey, es un sueño hecho realidad.
