¿A favor o en contra del Yoga Facial?

¿A favor o en contra del Yoga Facial?

person access_timeJun 16, 2018 show_chart1411 Vistas chatComentarios

El Yoga facial, se ha puesto de moda entre muchas celebrities y, a pesar de que tiene muchos beneficios tanto para la piel como para la mente, también los expertos señalan otros aspectos que se deben tomar en consideración.

En ese sentido, el Dr. José Maria Ricart, director médico de Instituto Médico Ricart en Valencia, durante una entrevista para Hola, señaló “esta práctica activa el riego sanguíneo y ayuda a restaurar las funciones metabólicas de la piel para regenerarse. Mejora también el descolgamento facial, y el resultado es un rostro más terso y luminoso”.

Por su parte, el director del centro de medicinas naturales Sanis Natura, Juan Manuel Medina, y las especialistas en Yoga Pilar Caña y Cristina Caldeiro, señalan “estamos totalmente a favor del Yoga facial, porque ayuda a fortalecer y tonificar los músculos del rostro y escote. Tiene muchos beneficios a largo plazo en la piel, la oxigena y favorece a que las marcas de expresión desaparezcan o se noten menos. Ayuda a romper malos hábitos. Es una maravilla y creo que estos ejercicios deberían realizarse todas las mañanas. Conseguimos también que calme nuestra mente y mejora nuestros niveles de estrés, fundamentales para una buena calidad de piel”.

Mientras que Diana Bordón, especialista de yoga facial en España que ha creado el programa 'Facial Yoga Plan', detalla “la metodología de Yoga Facial incluye además de ejercicios para la activación muscular, introduce diferentes técnicas de automasaje facial y masaje con rodillo de jade, estos masajes son los encargados de trabajar los diferentes putos energéticos que tenemos en el rostro y que conectan directamente con nuestro cerebro”.

Además, puntualiza “los masajes de Facial Yoga Plan se implementaban para hallar la sensación de relajación y de bienestar, mediante una técnica en la cual se ejerce presión sobre una zona del rostro, utilizando los dedos, los pulgares o las palmas de las manos. Su historia se origina en el año 2500 A.C. en China y desde entonces ha formado parte de la medicina tradicional, aunque cada vez es más practicada en los estándares occidentales (...) La finalidad de estos masajes que tocan puntos estratégicos faciales, es recodificar los mensajes de tensión que los nervios envían al cerebro”.



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