Fortaleciendo Relaciones en la Familia de Dios en Panamá

Fortaleciendo Relaciones en la Familia de Dios en Panamá

person access_timeFeb 22, 2012 show_chart4142 Vistas chatComentarios

Con una gran concurrencia, se dio inicio con el ciclo de conferencias “Fortaleciendo Relaciones en la Familia de Dios”, evento que reúne a los más selectos expositores tanto nacionales como internacionales, que abordarán importantes temas sobre los valores familiares. Los expositores para esta ocasión fue el matrimonio conformado por Tim y Ellen Keim, pastores de la iglesia Crossroads Bible Church, ubicada en Coronado.

La ponencia, bajo el titulo, Crecer en Cristo, toma como base, el evangelio según San Juan, capitulo 15, los versículos del 1 al 5:
Jesús, la vid verdadera

1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer
Crecer en Cristo, significa escuchar la voz de Dios, para ello es indispensable aprender a estar conectado con Cristo, aprender a escuchar su voz

En la vida se pueden tener muchas dificultades, contratiempo y desavenencias pero si permanecemos en Cristo (en la Vid), él promete permanecer en nosotros (permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes), lo cual es una garantía cuando llegan las dificultades.

Igualmente, también señala, que toda rama que en mí no da fruto, la corto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.

Cuando notamos que nuestra barca se hunde, podemos recurrir a muchos métodos, buscar una solución basados en nuestras conclusiones, luchar hasta agotar nuestras fuerzas, pero si no tenemos a Cristo en nuestro corazón, no vamos avanzar, podremos dar algunos pasos, pero regresaremos al mismo punto, frustración, ira, enojo, depresión, sentimiento de vacío o de no realización.

Permanecer en Cristo y crecer en él, es un prerrequisito para ser fructífero en la vida.

Permanecer en Cristo, es establecer con él una conexión tan unida como la del cordón umbilical de una madre con su bebé; estar hambriento de él, no se puedo estar hambriento de Dios sino permanezco con él, cada día, cada hora, cada minuto; es vivir con los sentidos puestos en Dios, con una expectativa y confianza de lo que va a suceder, lo que hará; es escuchar su voz; es poner mi cabeza en su regazo, con absoluta confianza y tranquilidad; es humillarse lo suficiente para escuchar su voz y amar a las demás personas; es aceptar que Dios te moldee (cuando nos poda) y permanecer firme mientras lo hace; es caminar “descansando en Él Espíritu”, dejar que Dios te transforme; es perder para encontrar, morir para vivir en Cristo…..

Permanecer es renunciar a tener todas las respuestas, para pasar tiempo con ËL QUE TIENE LAS RESPUESTAS, dejar de buscar la respuesta y estar con La Respuesta.

Debemos vivir en la vid, para tener fruto: por sus frutos se podrá reconocer si una persona está en Cristo o no. Los frutos del Espíritu son: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza,(Gal.5:22,23).

Porqué frutos? Un fruto es algo que crece y se desarrolla partiendo desde la semilla, luego pasa a la raíz, al tronco, las ramas, las flores y por último se convierte en lo que llamamos el fruto. Así es la obra del Espíritu Santo dentro de nuestras vidas.

Todo comienza con la siembra de la semilla de la palabra de Dios en nuestros corazones y continúa hasta que la misma da el fruto espiritual para lo cual fue sembrada.

La cosecha que Dios espera recoger es el carácter cristiano que se desarrolla y madura siendo lleno del Espíritu Santo y guiado por él. Nuestro Salvador quiere reproducir dentro de nosotros su “naturaleza divina”. “Nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1.4).

Para reclamar la Promesa de vida abundante, debemos aceptar a Cristo en nuestras vidas, en nuestro corazón, con honestidad y transparencia, pero si lo aceptamos y no hay cambios en nuestras vidas, es que necesitamos dar un paso adelante en fe, cruzar el Jordán para avanzar hacia la tierra prometida, se requiere de un encuentro personal con Dios a diario, entregarle cada minuto, cada segundo. (Permaneced en mí, y yo en vosotros).

Depositar nuestras cargas y preocupaciones en Dios, dejar de pelear por nosotros mismos, dejar que Ël haga, actúe, no importa a lo que nos enfrentemos.

Las ponencias serán dictadas los días lunes, en un horario de 7:00 p.m a 9:00 p.m, iniciando el 30 de enero y terminando el 4 de junio, en la iglesia Crossroads Bible Church, el curso es totalmente gratuito, habrá traducción simultánea (inglés-español).



Te puede interesar ..

Quantcast