Sean Porter es un agente encargado de vigilar la libertad condicional dentro de un campamento de detención. Él crea un equipo de futbol con los jóvenes presos para enseñarles la importancia de respetarse a sí mismos, y como medio para que aprendan responsabilidad social.
Porter debe vencer la resistencia de sus jefes y de otros entrenadores, quienes no quieren que sus jugadores se mezclen con criminales convictos.